Afortunadamente estos problemas suelen verse aliviados con unas pautas higiénico-dietéticas sencillas: La dieta equilibrada y el ejercicio físico son las claves fundamentales.
Come de forma frugal y en cantidades pequeñas: espaciar las comidas hace que el estómago tenga menos carga de trabajo; opta por 3 principales y 2 tentempiés.
La cena intenta hacerla aproximadamente unas 2 horas antes de ir a dormir y evita que sea copiosa.
Mastica dedícale tiempo a las comidas; siéntate y mastica tranquilamente; una buena digestión comienza por un correcto triturado en la boca.
Incluye fibra en tu dieta toma al menos 3 raciones de fruta al día y opta por cereales integrales.
Modera el consumo de grasas escoge carnes magras y pescados blancos.
Controla las cocciones realiza cocciones sencillas y bajas en grasas.
Bebe agua.
Modera el consumo de azúcares simples.
Tisanas digestivas: Algunas infusiones nos ayudan a mejorar nuestras digestiones por sus propiedades carminativas, digestivas y tónicas. Plantas cómo: el anís, la albahaca, el boldo, el hinojo, la manzanilla, la melisa, el poleo, la salvia y el tomillo entre otros, facilitan la digestión.
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